jueves, 28 de julio de 2011


AGRESIÓN A DOCENTES

¿A dónde vamos a llegar?  
                 
En los tiempos de mi mamá (años 50’s), los profesores eran la máxima autoridad en la sociedad; de los profesionistas, los docentes eran los más respetados. Todos los niños soñaban con ser profesores. Lo que él dijera en clase se llevaba a cabo a pie de la letra. Y hablando de letra: “ésta con sangre entra”, era el dicho que reflejaba el proceder en aulas.
En mi época de estudiante (años 70’s) el roll cambió un poco, pues los maestros también eran amigos; ya se tenía contacto estrecho con ellos pero sin perder de vista la tenue línea del respeto. La letra ya no entraba con sangre, si no se construía a través de técnicas lúdicas.
Tristemente en la actualidad, una de las profesiones menos respetada y valorada es la del docente. El concepto de la misma desde casa está errado, pues los padres nos toman como el auxiliar en la formación valoral y conductual de sus hijos, cuando el papel debería ser guía en la formación profesional.
De aquí la postura de los jóvenes de anular en clase la autoridad que debe poseer el docente. Ahora consideran que los profesores les deben servir al igual que los padres lo están haciendo y que con tan solo un mínimo esfuerzo, la recompensa debe ser mayor. Y si dicha recompensa no es la esperada, la respuesta será la agresión verbal e incluso física.
El aumento en la agresión a docentes no solo se debe a la falta de posturas firmes de los mismos, sino también a la falta de respeto a la autoridad que desde casa se debe inculcar y que por supuesto es reflejo del ejemplo.
Aprendamos a respetar la autoridad de nuestros mayores <en edad, conocimientos, jerarquía laboral o jerarquía social> para que nuestros jóvenes sigan ese ejemplo y podamos mejorar los resultados de nuestra sociedad.
M. en C. E. Angélica Arroyo Rentería

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